Un auto siempre es una manera de elevar el estatus o nivel socio-económico de una persona. Desde un modelo antiguo hasta los últimos diseños de las mejores compañías automovilísticas, son bienvenidos para poder desplazarse en esta ciudad tan caótica y llena de pistas. Sin embargo, adquirir un vehículo no significa tener un medio de transporte eterno y seguro. Este debe ser cuidado hasta el más mínimo detalle para que dure y resista toda la rutina diaria; y sobre todo, para que adquirir los repuestos no sea una labor complicada y muy costosa.

Intercooler: Cuidado y manejo de la temperatura del auto

Cualquiera que sea el modelo de auto, este debe seguir una serie de normas de cuidado para que la eficiencia del mismo sea la mejor. Por ello, controlar periódicamente el motor es la mejor iniciativa que se puede tener; mucho más si la parte esencial del vehículo, el intercooler está en perfectas condiciones.

Ahora, muchos se preguntarán ¿Qué es el intercooler?. Esta parte del motor es la encargada del intercambio de gases para evitar un sobrecalentamiento ocasionado por el turbocompresor y/o sobrealimentador de un motor. Dicho de otro modo, estas últimas partes del vehículo se encargan de comprimir a su máxima expresión los gases y aumentar la densidad y oxigenación de los mismos (respectivamente) para generar una mayor eficiencia en los motores de combustión interna.

Intercooler: Cuidado y manejo de la temperatura del auto

El intercooler se ubica entre estas dos partes claves del motor y se encarga de atemperar el intercambio de gases. Cabe destacar que todo gas al estar sometido a altas temperaturas (90° a 120° grados centígrados) pierde densidad y con ello la cantidad de oxígeno que posee. Esto ocasiona una baja crítica de la combustión interna al ingresar los gases al motor.

Finalmente, cada modelo de auto y dependiendo del uso al que esté destinado (vehículos de carrera, de transporte pesado, etc.) varía en ellos el tipo de intercooler y la alimentación del mismo para brindar una temperatura adecuada a los gases. Tenemos los clásicos modelos de aire-aire que enfrían de una manera lenta y pareja; los de aire-agua, atemperan los gases rápidamente; y en especial, los alimentados con CO2 comprimido al exterior del intercooler para lograr un rendimiento mucho más efectivo.