Como se sabe, la función del alerón en el automóvil es la de aumentar su resistencia al aire y a la vez, incrementar su adherencia a la pista, sobre todo en las curvas. Esta funcionalidad se basa en un principio de la aerodinámica, el efecto de sustentación, el mismo que hace posible la elevación de los aviones por la forma de sus alas. El ala de un avión al despegar es recta en su cara inferior y curvada en la superior, por lo que el aire que pasa por encima de ella recorre una trayectoria más larga, a una velocidad menor. Esta diferencia de velocidades significa una diferencia en la presión, por lo que la nave puede elevarse del suelo.

Alerones de Fibra de Carbono

El alerón del auto, en primer lugar, permite que el automóvil corte el aire de forma progresiva, orgánica, y por tanto que mantenga una mejor adherencia a la superficie en la que se desplaza cuando más lo necesita, en las curvas.

Los alerones se muestran en toda su capacidad en autos diseñados para altas velocidades, como los de Fórmula 1, en que presentan una estructura más compleja pero basada en el mismo principio.

Alerones de Fibra de Carbono

Un material ideal para el alerón es la fibra de carbono, que tiene la facultad de ser más resistente al impacto que el acero y a la vez tan ligera como la madera y el plástico.

Implementado por las razones netamente funcionales, estos alerones pueden ayudar a conseguir lo que los ingenieros denominan el “efecto flecha” a un coupe Bugatti Veyron (alrededor de 400 km/h).

Su aporte estético no es menor, pues aún sin pintura ofrece siempre un tono de negro definido y sobrio.