El Citröen CX es quizás el gran clásico de la marca francesa y uno de sus más longevos exponentes, estando presente por 17 años en el mercado mundial (1974-1991), y que aún hoy en día destaca en juegos de video y provoca subastas insomnes en eBay.

Citroen CX: Clasico y Longevo Auto de Gama Media Alta

Desde su aparición el Citröen CX se posicionó como una berlina de gama media alta, lo bastante innovadora (su resistencia aerodinámica de 0.35 es un hito) para enfrentar a coches más caros de otras marcas, y lo bastante accesible para diferenciarse por sus varios atributos (seguridad, diseño y rendimiento) de aquellos que decían valer lo mismo.

Parte de su característico diseño es la pronunciada carga del peso en la parte delantera, en donde se posiciona el motor y la tracción. En este modelo pareciera que Citröen diese el paso final que otros fabricantes más conservadores se habían resistido a dar, concebir al coche primero como un objeto móvil que se desliza sobre el suelo, contra el viento, antes que un ejemplar habitáculo montado en cuatro ruedas y ajustado a las expectativas del gran público. Por ello el diseño final del CX era inesperado y sin embargo coherente, desarrollando cualidades aeródinamicas que lo llevarían a la velocidad récord de 195 km/h cuando en 1983 se le implementó el motor diésel turbo.

Citroen CX: Clasico y Longevo Auto de Gama Media Alta

Robert Opron fue el diseñador del Citröen CX y se valió de rasgos del Citröen DS, trabajando según los criterios de suspensión hidroneumática fomentados por la casa francesa desde 1953. El interior, ergonómico y especialmente cómodo, era herencia del Citröen GS.

El CX fue soporte para tres tipos de carrocería, el fatshback de cuatro puertas, el station wagon y la versión alargada, que ofreció la versión CX Presidencial, empleada como limosina por jefes de estado.

Como muchos clásicos, sobre el Citröen CX -premiado en Europa como el auto del año en 1975- pesa una leyenda negra, la de haber acelerado por su costo de producción y promoción la venta de la empresa a Peugeot. Como los verdaderos clásicos, por encima de sus imperfecciones (es difícil de maniobrar, especialmente en las curvas) su categoría prevalece y su influencia pervive como ejemplo de vanguardia.