Es difícil olvidar un auto como el Rover 800, fabricado por la hoy extinta Rover, pues marcó un antes y un después en la escena automotriz británica de los años 80.

El Rover 800 es un auto ejecutivo de turismo que fue producido entre 1986 y 1999, y disponible en versión berlina de 4 puertas, fastback de 5 puertas y coupé de 2 puertas.

Rover 800: Recordando al Rey de Inglaterra

Sucesor del Rover SD1, el Rover 800 nació como parte de la necesidad de adaptación de la marca para competir con los modelos más aerodinámicos que empezaban a copar el mercado. Diseñado en cooperación con Honda, contaba con bordes estilizados y un interior enteramente “británico”.

En cuanto a motorización, el Rover 800 se encuentra disponible con motores de gasolina L4 8V de 2.0 litros, L4 16V de 2.0 litros, V6 24V de 2.5 litros y V6 24v DE 2.7 litros. En cuanto a motores diésel, se destaca el L4 8V de 2.5 litros. La transmisión manual es de 5 velocidades y la automática de 4 velocidades.

Aclamado por muchos aún en su fase de desarrollo y criticado en la misma medida, el Rover 800 -como se espera de cualquier rey- no solo hizo esperar más de la cuenta a todos, sino que su reinado no estuvo exento de polémica. Desavenencias entre los ejecutivos, quiebra financiera, dificultades técnicas y demás estuvieron a la orden del día y empañaron en parte su éxito.

Rover 800: Recordando al Rey de Inglaterra

Luego vinieron las versiones mejoradas; la Fastback, los restylings del R17 y el coupé 800 que trajeron algunas novedades tanto a nivel del motor (se solucionaron los fallos de homologación) como estéticos, convirtiéndolo en un modelo exclusivo y de gran demanda en el sector ejecutivo del Reino Unido.

Sin embargo; a pesar de los cambios, la Rover no logró reflotar como empresa y las continuas pérdidas terminaron por afectar la producción del Rover 800, lo que a la larga trajo como consecuencia su desaparición del mercado antes del inicio del nuevo siglo.

Al respecto, todavía hoy se discute si el Rover 800 fue un auto exitoso. A nivel mecánico y de prestaciones sus detractores son pocos, quizás solo aquellos que vieron en su manufactura una predominancia de Honda sobre la ingeniería local, pero incluso los más reacios concuerdan que en ese aspecto cumplió de forma impecable su tarea.

Otra historia es el de las ventas, siempre eclipsadas por la pésima administración de la compañía. Pero aún así, si se revisan los números, el Rover 800 vendió más unidades que su antecesor el SD1 y el hecho de que se siguiera pidiendo hasta 1999 confirma que superó largamente los problemas en los que se vio envuelto. Como dirían en las islas, ¡larga vida al Rey!